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30 ene 2012

La alberca



Día 23


A veces, uno actúa espontáneamente con el corazón, de un modo altruista.

Uno vuelve a casa satisfecho de su buena obra...y en esa satisfacción, tan humana, comienza a surgir la semilla de la insidiosa vanagloria (vana.gloria) que espera la recompensa de nuestra “gran filantropía”.

¡Qué infantiles somos!

Siempre esperando que “papá” y “mamá” nos aplaudan.

Sí, siempre buscando a papá confirmación y mamá complacencia.
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Día 24

La pereza es un defecto que repercute directamente en nuestra vida.

Por culpa de la pereza dejamos sin ejecución muchos proyectos que mejorarían nuestra vida diaria: deportes, dieta, trabajo.

Pero mucho peor es la pereza mental.

Esta repercute en nuestro bienestar interno.

No leer buenos libros. No charlar de temas profundos. No escuchar buena música. No visitar museos, y más... atrofian nuestro intelecto y lo dejan, bajo mínimos, limitado a un dejarse vivir por las circunstancias.

¡Levántate, anda!

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Día 25

¿Hasta dónde, todo lo que te molesta en las actitudes negativas de los demás hacia ti, no es una proyección, el bumerang que tú les envías?

Normalmente, una sonrisa cosecha otra sonrisa.

Una palabra amable se empareja con su igual...

Y, consecuentemente, una actitud soberbia, una mala cara, un exabrupto tiene por fuerza que seguir las mismas reglas de correspondencia.

Así que, ¡manos a la obra! Comienza a ser amable con los otros.

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Día 26

“El ideal es un órgano constituyente de la vida.” (Ortega y Gaset)

Cuidado con las decepciones. A veces, al sobrevalorar a las personas nos encontramos con que no cumplieron nuestros anhelos.

Sé realista con las personas y contigo mismo, e idealista con tus proyectos.

Así alcanzarás la justa medida.

Así evitarás las decepciones.

Si hay que ceder, cede. Si hay que convivir, convive.

Pero no lo hagas nunca a costa de tus ideales.

Ese es tu paraíso mágico que no debe ser hollado por ninguna pisada pragmática.
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Día 27

Cuando decimos “no puedo”...en realidad estamos diciendo “no quiero”.

Para reconocerlo, comprenderlo y aceptarlo, se requiere una gran dosis de valiente sinceridad.

Mi amigo está enfermo y “no puedo” ir a visitarle porque estoy ocupado.

O sea, “no quiero” dejar mis ocupaciones para ir a verlo (porque en realidad en mi escala de valores mi amigo es secundario, o terciario).

Lo siento -dices-, pero “no puedo” prestarte (dinero, coche, etc.)...

O sea, “no quiero” desprenderme de lo que es mío aunque tú lo necesites temporalmente.

Pero no somos valientes y sinceros y recurrimos al “no puedo”.
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Día 28

¿Es buena la autocrítica?

Sí, si la ejerces con inteligente reflexión. Sí, si con ello logras encontrar el guijarro que, dentro del zapato, martiriza tu pie con el que debes caminar toda tu vida.

Pero, ¡cuidado! Nada de auto compadecerte y mucho menos ¡nada de flagelarte!

Todos los humanos cometemos errores...TODOS.

Pero muy pocos tienen la valentía de reflexionar con una autocrítica sincera.

Esa que te ayudará a corregir tus carencias y pasiones.

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Día 29

El pasado siempre fue mejor.

¡Cuidado con la nostalgia sentimental del pasado!

¿Quién ha dicho que fue mejor? ¿Nuestra memoria? No hay que fiarse del todo, ella es selectiva y no quiere sufrir. Por eso selecciona lo mejor del ayer y lo archiva en el álbum de “buenos momentos”.

Infancia = Paraíso perdido...¿y todas las carencias afectivo-didácticas que tuvimos?

Juventud = Divino tesoro...¿Y las horas de tedio e inseguridades?

Por eso, piensa serenamente y dile a tu pasado:

“Fuiste bueno en todo lo que me ayudaste a evolucionar espiritualmente, lo demás, fantasías de la memoria”.
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